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| foto tomda del Diario del Huila |
Los agentes, que fueron separados de sus cargos en
diciembre, no aceptaron los cargos imputados.
Un teniente y un patrullero retirados de la Policía
Metropolitana de Neiva (Huila) fueron cobijados con medida de aseguramiento por
su presunta participación en agresiones físicas y psicológicas cometidas contra
Irma Yulieth Usaquén Rueda, 19 años, en hechos ocurridos el 21 de diciembre del
año anterior.
Se trata del exteniente Cristian Felipe Arteaga
Santacruz y el expatrullero Jhoann Manuel Álvarez Castañeda, investigados por
los delitos de secuestro simple, tortura y abuso de autoridad. Sin embargo,
durante la audiencia no aceptaron los cargos imputados.
Los dos expolicías, que se entregaron
voluntariamente acompañados de un abogado, fueron recluidos en la cárcel de
Rivera tras una medida de aseguramiento impuesta por el Juez Penal Municipal
con Funciones de Garantías al acoger los argumentos de la Fiscalía que los
consideró como “un peligro para la víctima”.
Contra otros dos exagentes, Jeimy Marcela Rodríguez
Lozano y Yeison Arley Palacio Ospina, también cursan órdenes de captura por su
posible participación en los hechos.
Los implicados, adscritos en ese entonces al CAI del
barrio Alberto Galindo, en Neiva, detuvieron a Irma Julieth Usaquén Rueda por
su presunta participación en el hurto de una motocicleta.
“Afirmaban los expolicías que la mujer era cómplice
del hurto de una motocicleta bajo la modalidad de halado, la víctima se
encontraba trabajando en el barrio Villa Laurel de Neiva”, dijo la Fiscalía.
En la denuncia instaurada ante las autoridades, la
mujer narró que fue abordada por uniformados cuando se encontraba con uno de
sus hijos menores en una panadería ubicada cerca de su casa del barrio Los
Pinos.
“Me dijeron que yo tenía la misma vestimenta de dos
personas que habían robado una moto, luego me montaron a una patrulla”, dijo la
joven en la denuncia.
Luego la llevaron a un sitio apartado “donde me
golpearon en la cara y el estómago y hasta me pegaron en la cabeza con sus
armas, pero también saltaban encima de mí y hasta las botas quedaron marcadas
en mis piernas”.
“Yo le pedí a la mujer policía que me ayudara, que
no permitiera más los golpes, y no obtuve respuesta, pero a todo esto se suma
que trataron de asfixiarme con una bolsa plástica que colocaron en mi cara”,
denunció la víctima, que finalmente fue salvada por soldados que realizaban
patrullajes en la zona de Vegalarga.
Desde el 23 de diciembre de 2015, cuando se conoció
la versión de la afectada, la Policía Nacional dio inició a investigaciones
penales y disciplinarias y en enero pasado procedió a retirar de la institución
a los uniformados.
Tomada de El Tiempo Neiva
