En la tarde de hoy  viernes 16 de octubre murió el menor de tres años que había caído a una caldera de un trapiche panelero del municipio de San Joaquín, en la provincia Guanentina en Santander.

Aunque los médicos del Pabellón de Quemados del Hospital Universitario de Santander, le brindaron toda la atención posible, el pequeño tenía  el 95% de su cuerpo con quemaduras de segundo y  tercer nivel.

Carlos Ramírez, director del Pabellón Quemados del HUS manifestó que se hizo la humanamente posible para salvarle la vida pero "tenía casi el 100% con quemaduras de tercer nivel y profundas. Sus órganos todos estaban comprometidos".

Lo que sabe sobre este hecho es que el menor cayó accidentalmente a una de las pailas donde se hervía el jugo de caña.

El director asegura que los padres del menor se encuentran aún en estado de shock y más ahora con la muerto de su pequeño hijo.


Fuente caracol radio 

publicidad