Ante la gravedad de sus heridas, la Segunda División del Ejército activó un equipo médico que lo trasladó en helicóptero hasta Bucaramanga, para ser atendido en el pabellón de quemados del Hospital Universitario de Santander.

El pronóstico del menor, que tiene quemaduras de tercer grado en el 95% del cuerpo, es reservado.

Los hechos ocurrieron hacia las 11:30 de la mañana de ayer jueves, mientras varias personas estaban laborando en la molienda y producción de panela en un trapiche, cuando el hijo de 4 años de una de las empleadas cayó accidentalmente a una de las pailas hirviendo con el jugo de caña.

Inmediatamente las personas que se encontraban en el lugar corrieron a auxiliar al pequeño, quien fue transportado en un vehículo particular hasta el hospital de San Joaquín, luego fue remitido al hospital Regional de San Gil, debido a que presentó quemaduras de tercer y segundo grado en gran parte de su cuerpo.

Médicos solicitaron de urgencia la ayuda de un helicóptero para trasladar vía aérea al menor hasta Bucaramanga, para ser remitido al pabellón de quemados del Hospital Universitario de Santander, HUS, ya que está delicado de salud.

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