Según indicó la revista SEMANA, Luego de recibir la vacuna contra el coronavirus de Pfizer/BioNTech, una trabajadora de la salud de un hospital en el estado de Alaska, en Estados Unidos, tuvo una “reacción alérgica grave”. Los funcionarios del Hospital Bartlett de la ciudad de Juneau afirmaron que los 96 trabajadores del centro asistencial que recibieron la vacuna el martes estuvieron en observación durante 30 minutos después de su aplicación.

La mujer de “mediana edad”, que no tenía antecedentes de sufrir alergias, comenzó a sentir molestias a los 10 minutos de iniciado el período y tomó benadryl, un antihistamínico.

Sin embargo, de acuerdo con información de la cadena NBC News, su frecuencia cardíaca se elevó y presentó dificultad para respirar. Por ello, fue enviada al departamento de emergencias del hospital. “Tenía un sarpullido en la cara y el torso”, manifestó Lindy Jones, la médica que la atendió, quien le administró epinefrina.

La advertencia se produjo después, que dos trabajadores del Servicio Nacional de Salud (NHS) británico, que estuvieron entre los primeros en recibir la vacuna, sufrieran reacciones alérgicas y necesitaran tratamiento.

El director médico del NHS en Inglaterra, Stephen Powis, explicó que ambas personas, que tenían un historial de alergias, se estaban recuperando correctamente.

El director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, dijo el martes pasado que entendía la inquietud internacional por la velocidad con la que las compañías farmacéuticas han producido vacunas contra el coronavirus. Pero insistió en que se respetaron todos los protocolos de seguridad.

Pfizer afirmó que el MHRA les había informado de las reacciones alérgicas, pero que durante los ensayos clínicos de fase 3 en más de 40.000 personas, la vacuna fue “generalmente bien tolerada, sin que se hayan registrado problemas de seguridad graves”.

 

 

 

Con información de AFP

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