La aplicación de una vacuna es un proceso sencillo y rápido. La persona que recibe la dosis solo necesita poner a disposición del profesional uno de sus brazos y este inyecta el inmunizador. Sin embargo, eso no le sucedió a una mujer mayor de 88 años, en Goiânia, Brasil.

La enfermera clavó la aguja en el brazo, pero no suministró la dosis antes de retirarla. La escena fue grabada por la hija de la señora, que alertó a la enfermera y esta, excusándose, terminó aplicándola.

En Maceió, una mujer de 97 años pasó por la misma situación. Después de llamar la atención de la enfermera, la inmunizó. En Manaos el error fue otro. La jeringa estaba vacía, hecho percibido por el acompañante del adulto mayor.

Estos sucesos originaron una investigación para determinar si los casos ocurrieron por fallas o si había, de hecho, mala fe, como por ejemplo la intención de vender las dosis.

De ahí que la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones saliera a recordar que, a la hora de vacunarse, es importante que el profesional siga estos pasos.

Al paciente se le debe mostrar ‘mira, esta es la vacuna contra el COVID-19 del laboratorio que corresponda, su fecha de vencimiento es esta - se señala en la botella- así que tiene validez’. Cada paso debe hacerse ante los ojos del paciente, cuando se abre la jeringa desechable y cuando se descarta”, explicó Mayra Moura, directora de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.

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