Desesperados por la lentitud en los trámites de asilo, una familia decidió ingresar a Estados Unidos cruzando el río Bravo. El agua se llevó a una niña de dos años y a su padre. La foto de los cuerpos sin vida le está dando la vuelta al mundo como otro de los símbolos de la tragedia que viven miles de migrantes en todo el planeta. Acnur estima que hay cerca de 70 millones de personas que buscan asilo o refugio fuera de su país de origen.

Un padre y su hija de dos años perdieron la vida cruzando el rio bravo ,cerca de la ciudad mexicana de Matamoros, según informó este lunes a la agencia EFE Tania Vanessa Ávalos, esposa y madre de los fallecidos. 

El accidente ocurrió el domingo en la tarde en el estado de Tamaulipas, a un kilómetro aproximadamente del puente nuevo internacional. 

La mujer le dijo a las autoridades que el agua arrastró a la niña primero, mientras el padre intentaba socorrerla. De pronto, la corriente se lo llevó a él también. Ambos cuerpos desaparecieron en el río. 

Miembros de la Secretaría de la Marina, la policía estatal y personal de Bomberos iniciaron la búsqueda de los cuerpos inmediatamente después de que se informó sobre su desaparición. Sin embargo, no obtuvieron buenos resultados. En cambio, registraron la trágica foto que se está conociendo en redes sociales, en la que ambos cuerpos aparecen sin vida cerca uno del otro. 

La familia venía de El Salvador y llegó a esa ciudad mexicana para pedir asilo político en Estados Unidos. Pero, ante el desespero por la lentitud en los trámites para resolver su situación migratoria, decidieron emprender junto con otros migrantes el camino del río Bravo, en donde cientos de personas mueren al año. 

Si bien eran conscientes de los peligros de intentar entrar de manera ilegal a 
Estados Unidos la madre relató que no podían dejar a su hija crecer en un ambiente tan violento y paupérrimo como el que estaban viviendo en Salvador. "Por eso, intentamos hacer todo lo que pudimos para darle un mejor futuro", dijo. 

Los cuerpos fueron encontrados hoy a las 10 de la mañana a la orilla del río, ya del lado de Estados Unidos en Texas. 

Como la de ellos, la situación de los migrantes centroamericanos es cada vez más difícil, pues miles se aventuran a viajar hasta Estados Unidos, incluso cuando el gobierno de Donald Trump ha incrementado las trabas migratorias y ha dejado a muchos de ellos en limbos jurídicos. 

Cientos de organizaciones de derechos humanos acusan a Trump de poner en peligro la vida de miles de niños que llegan con sus familias. Familias a las que el gobierno estadounidense deporta a sus países de origen, separando a los menores de sus padres. Muchos otros permanecen en campos de refugiados en la frontera, bajo pésimas circunstancias de salubridad, alimento y dormida. 

La foto de la niña y su padre es solo una entre muchas de las que los éxodos en todo el mundo dejan. 


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