Mantener las restricciones de movilidad para el adulto mayor y las comunidades educativas, pero fomentar en la ciudadanía las acciones voluntarias de distanciamiento social y protocolos de higiene. En eso consiste la propuesta que viene estudiando el Ejecutivo colombiano, sin que aún haya tomado una decisión de lo que ocurrirá en el país luego del 14 de abril, cuando termine el aislamiento obligatorio para mitigar el coronavirus.

“Estamos valorando con nuestro equipo de epidemiólogos e infectólogos cómo va la curva de contagio. Pero tenemos que analizar que prolongar las cuarentenas indefinidamente trae enormes costos sociales. Los países, pensando en su desarrollo social, pueden ir retomando vida laboral y productiva, con protocolos de salud”, dijo el mandatario sobre el concepto de “aislamiento inteligente”.

Sin embargo, la medida podría ser contraproducente. Así lo considera el doctor en Salud Pública de la Universidad de Antioquia, Andrés Alonso Agudelo, quien parte de que “cualquier solución que se tome para el manejo de la pandemia no debe responder al interés de un solo sector, como el económico”.

Para él, “lo más acertado ahora es atender lo que han dicho los epidemiólogos. Yo no creo que el aislamiento inteligente que plantea el presidente sea una mala propuesta, pero en este momento no estamos en el punto máximo de la curva como para determinar que sea la medida más adecuada”.

Agudelo concluyó recordando que la recomendación de la OMS sigue siendo aislar a la población y que “es a esa entidad, por encima de cualquier otra, a la que los gobiernos deberían escuchar”.


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