En medio de la crisis generada por la pandemia del Coronavirus en Cartagena, el anestesiólogo cartagenero, Néstor Ramírez, encuentra en el rezo diario del Santo Rosario la fuerza mecesaria para hacer su trabajo y para ser “un instrumento de Dios” para sus pacientes.

“Muchos pacientes, a pesar de la anestesia general, me han manifestado que han sentido algo espiritual, una sensación difícil de describir. Cuando los veo vulnerables, oro por ellos y ellos lo sienten. Es Dios actuando a través de mis manos”, dice el galeno.

“No lo dudo, Dios escucha nuestras plegarias, a Él lo que más le agradaba era sanar enfermos y soy testigo diariamente de su presencia. Él actúa a través de mis manos, le pido que utilice mi ministerio de sanación, más ahora que atravesamos por una situación tan difícil”, declaró Ramírez.


El médico colombiano trabaja en la Clínica Madre Bernarda –de las Hermanas Franciscanas–, en donde procura estar acompañado por un verdadero arsenal espiritual: la oración, la Eucaristía, el Rosario, la Sangre de Cristo y los sacramentales.

Dice que no siempre fue tan creyente. Aunque se formó en la fe católica, tuvo una vida más bien mundana, pero la persistencia de su esposa, María Bernarda López y una crisis familiar hace 18 años, lo llevó iniciar un camino de conversión.

“Tuve un encuentro personal con Dios, eso me movió la brújula, y comencé a buscar ayuda con asesores espirituales, comencé a regresar a la Eucaristía”, por lo que desde hace 10 años hace el santo Rosario todos los días, a primera hora en la mañana:

“A las 4:30 de la mañana ya estoy rezando mi Rosario, salgo a esa hora para Misa y de ahí me voy a trabajar. Y me voy más fortalecido, el día que no voy a la Eucaristía diaria, me siento vacío”, manifiesta Ramírez quien pide a Dios que tome el control de sus manos, y que lo ayude, pues, aunque es un médico, se reconoce vulnerable, y sabe que muchas cosas pueden salir mal.


Los milagros

El profesional de la salud manifiesta que, en su experiencia médica, está convencido de haber visto cosas que sólo pueden explicarse por la intervención de Dios, como el caso de un bebé de 4 meses con una malformación congénita en el cráneo, al que tuvo que operar de improviso.

“Es una cirugía poco común en la que los especialistas desarman el cráneo y el paciente sangra mucho. Lo único que pude hacer media hora antes fue revisar un artículo e irme al Sagrario a decirle a Dios que tomara el control. El niño no sangró, despertó y me dedicó una sonrisa angelical, ahí supe una vez más que Dios se paseó por ese lugar”.

Y otro con un niño al que operó por un tumor biliar y que no despertaba después de la cirugía. Un examen de gases arteriales determinó que tenía muerte cerebral: “Para mí fue terrible, le dije a Dios que no permitiera que mi ministerio quedara truncado y pedí oración a mi esposa y sacerdotes amigos”.

Según el galeno, el día de la cirugía le dijo al médico intensivista que aplicara sus conocimientos ya que “Dios tiene el control de todo”. El niño despertó al día siguiente y luego de otra cirugía logró recuperarse plenamente.


Ramírez señaló que sintió miedo por segunda vez hace poco, cuando realizó una traqueotomía en la sala de cuidados intensivos de los pacientes con Coronavirus, que es un área de alto riesgo de contagio.

Al terminar exitosamente el procedimiento “fui a una salita, donde suelen estar los familiares de los pacientes de cuidado intensivo, pero ahora en esta pandemia suele estar vacío. Ahí siempre hay textos bíblicos, la Biblia, y dije voy a leer la palabra de Dios. Y lo primero que encontré fue la parte del evangelio que decía ‘No temas, yo estoy contigo’ y salí fortalecido”, indicó.

Ramírez pidió a los fieles aumentar la fe, evangelizar y crecer espiritualmente, que son las armas para combatir todas “las dificultades que se van presentando en el día a día”.

“A los médicos los invito a creer más en Dios, a colocar en las manos del Señor a sus pacientes todos los días, y a ser más humanos con el prójimo, que ya tiene bastante cuando llega al hospital enfermo para buscar ayuda”, concluyó.


La historia de Ramírez ha sido tan conocida que el provincial de la orden dominica en Colombia y rector del Santuario Mariano Nacional de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, P. Carlos Mario Alzate Montes, lo mencionó durante su homilía por la fiesta de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá.

La fotografía en la que aparece rezando el Rosario fue publicada por un colega suyo en Facebook después de una larga jornada de trabajo en medio de la crisis que atraviesa la ciudad de Cartagena por el alto número de pacientes con Coronavirus.

Tomado de El Pregonar

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