En un primer diálogo de los indígenas Misak con la Alcaldía de Popayán, llevado a cabo en la María, Piendamó, en torno a las decisiones que se han tomado después de que se tumbara la estatua de Sebastián de Belalcázar, ubicada en el Morro de Tulcán, se llegaron a 3 acuerdos.

Que la Alcaldía de Popayán no realizará trabajos que pongan en riesgo, ni afecten la forma de El Morro de Tulcán, tal y como lo hizo el viernes, causando daños con maquinaria amarilla.

Que la Alcaldía y la Policía retiran la recompensa de cinco millones de pesos y abandonan la idea de judicializar a los responsables de tumbar la estatua.

Que la Alcaldía cede, escuchará propuestas y pondrá el tema en diálogo para determinar qué hacer con el monumento de Sebastián de Belalcázar, el tema se debatirá en una nueva reunión con expertos de antropología, historia y a fines, que está programada para este martes 22 de septiembre.

Por su parte, los indígenas Misak anunciaron que no se permitirá la reinstalación de la misma en el Morro de Tulcán, que mantendrán y defenderán esta postura en el próximo diálogo con la Alcaldía, y que teniendo en cuenta las conclusiones de la primera reunión, lo más probable es que el monumento no se vuelva a instalar en este punto de la ciudad.

 

 

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