Este es el caso de Matilde Arcila, una anciana que a sus 103 años demostró su recursividad y en medio de la adversidad montó un negocio en plena pandemia, con lo que ha salido adelante con éxito gracias a su producto.

 

La abuela de 103 años recurrió a su viejo molino de maíz y junto a sus sobrinas, Marta de 67 y Rocío de 63, empezaron a vender arepas entre las personas cercanas en Medellín. Las familiares que cuidan de Matilde son conocidas como “Las Muchachas, pues así les decían al ser las menores de una familia tradicional. Ellas se encargan de cocinar el maíz, molerlo, armar las arepas y asarlas al carbón, mientras su tía empaca los pedidos que se envían a domicilio.

 

El producto hecho en este emprendimiento de la anciana y sus sobrinas está hecho manualmente, de chócolo o maíz blanco y al no tener químicos y ser naturales se han convertido en todo un referente de la capital antioqueña que disfruta de las recetas más tradicionales en la gastronomía, más si con esto apoya el noble emprendimiento.

 

Este relato superó las fronteras regionales de Antioquia y se dio a conocer en los medios nacionales, en donde la anciana explicó que gracias a este emprendimiento han podido cubrir todos los gastos de su casa.  “La vida hay que lucharla, a sostenerse uno y no que lo mantengan”, reconoció Matilde en declaraciones al Noticiero CMI acerca de su situación.

 

El negocio de la anciana incluso encontró un espacio adicional de promoción por medio de la página www.arepasartesanales.com, que ha difundido la calidad de estas arepas y se dio a la tarea de realizar la difusión de este emprendimiento de la mujer de 103.

Tomado de La Nota Positiva 

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