"Parece que nadie quiere asumir la presidencia en Perú. Nosotros le mandamos a (Juan) Guaidó (presidente interino de Venezuela), para que se proclame, para que cumpla su sueño". Nicolás Maduro aprovechó las vicisitudes que atraviesa el país andino para dar rienda suelta a su ironía gruesa y dejar claro que la batalla continúa en busca del renacer del ideal bolivariano, tal y como bautizó su gran aliado, el cubano Miguel Díaz-Canel, la seguidilla de "victorias revolucionarias" que realmente no lo son.

 

"La crisis del Perú tiene por lo menos 30 años, es una crisis de legitimidad del sistema político. Toda nuestra solidaridad con el pueblo que está despertando en rebeldía y valentía", añadió el 'hijo de Chávez' para dejar clara la consigna entre sus aliados: "Tras Bolivia y Chile, ahora a por Ecuador y Perú". Ambos países celebran elecciones presidenciales en febrero y abril, respectivamente.

 

La violencia policial contra las protestas antigubernamentales, la falta de legitimidad y el desconocimiento internacional empujaron a Manuel Merino fuera del sillón de Pizarro. Maduro se adjudicó la protección del pueblo peruano, olvidando que sólo durante octubre en Venezuela se produjeron 1.484 protestas en Venezuela, 966 contra de los apagones, el déficit de agua potable y las fallas en la distribución del gas.

Fuente: EL MUNDO

 

 

 

 


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