“Su comportamiento se traduce en un accionar…animado única y exclusivamente por el deseo de satisfacer su deseo sexual…”, sentenció la jueza al condenar al policía Stevan Andrés Rosero Derazo por su responsabilidad en la violación de un compañero en una base policial ubicada en un sector residencial de Neiva.

La sentencia de primera instancia fue proferida por la Jueza Primera Penal del Circuito de Neiva con Funciones de Conocimiento, luego de analizar las pruebas testimoniales, médicas y documentales presentadas en el juicio oral por el Fiscal 13 Seccional del Centro de Atención Integral a Víctimas de Abuso Sexual (Caivas) y la defensa del procesado.

La togada condenó a 14 años de prisión a Rosero Derazo al hallarlo autor del delito de acceso carnal violento y ordenó su captura para que cumpla la pena en la cárcel. “Deberá Stevan Andrés Rosero Derazo, purgar en intramuros la pena impuesta en el establecimiento carcelario que para tal efecto designe el Inpec, razón por la cual se ordenará su captura inmediata.”

Sostuvo la operadora judicial que conforme a las pruebas presentadas por el fiscal se establece que se presentó un acceso carnal-vía anal y que fue sin su consentimiento “ya que en el desarrollo de tal acción  física hizo uso de la violencia y moral por parte del victimario para logar ese cometido”.

 

La violación

El ataque sexual perpetrado por el entonces patrullero Rosero Derazo ocurrió cuando su compañero se encontraba en el baño de la base del Escuadrones Móviles de Carabineros (Emcar), ubicada en el barrio Villa Magdalena en el norte de Neiva, el 12 de noviembre de 2013.

La víctima manifestó en la denuncia y en el juicio oral, que los hechos ocurrieron hacia las nueve de la noche, cuando luego de una ducha decidió ingresar a los inodoros.

Allí se percató que habían quitado la energía, le abrieron la puerta del baño, observó al patrullero, quien de inmediato lo golpeó en la boca causándole lesión en la parte interna del labio superior. “Siente que apagan la luz, alguien se le entra al baño, que cuando se abre la puerta alcanzó a ver que era un compañero de trabajo, patrullero de nombre Stevan Rosero Derazo…”, relató en el juicio oral la investigadora del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), Lucy Pascuas Tamayo, al recordar la entrevista a la víctima.

En la denuncia el uniformado agredido sostuvo que su compañero lo cogió, volteó y puso contra el sanitario y lo abusó sexualmente. “El señor le manifestaba que no fuera a hablar porque lo mataba, que lo accedió analmente dentro del baño”, sostuvo la funcionaria del CTI.

Rosero Derazo, quien renunció a guardar silencio en el juicio oral, en el contrainterrogatorio que hizo la fiscalía reconoció que sostuvo la relación sexual con el patrullero bajo su consentimiento, sin embargo, la juez sostuvo que el consentimiento no existió. “Se acreditó en el juicio oral que no existió consentimiento por parte de la víctima para el acceso carnal, pues de la declaración…se observa que el aquí acusado llegó y lo golpeó, agregando que quedó en shock y que forcejeo con él, tal como lo indicó en su testimonio “por un momento yo intenté forcejear, el volteó y me cogió nuevamente”, señaló la togada al recordar el testimonio de la víctima.

Precisó que, si bien la víctima había consumido medicamentos para su tratamiento psiquiátrico, “este no fue determinante para acreditarse que estaba en incapacidad de resistir. Sin embargo, si la violencia física- golpe en la cara que recibió-, el asalto o sorprendimiento por su victimario y las amenazas sobre su vida…”.

 

 

 

Por: Rafael Rodríguez C.

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