A mediados de febrero, hombres armados atacaron una escuela pública secundaria del centro-oeste de Nigeria, matando a un estudiante y secuestrando a 27 alumnos, tres profesores y 12 miembros de familias del personal.

Las 42 personas que llevaban secuestradas hace diez días, fueron liberadas, anunciaron ayer las autoridades locales. Sin embargo, 317 niñas que fueron raptadas en el norte del país, siguen en cautiverio.

Los "bandidos" siembran el terror en las poblaciones locales, realizan secuestros masivos a cambio de pago de rescate, saquean pueblos y roban ganado desde hace varios años, especialmente en el noroeste y centro-oeste de Nigeria. Pero, últimamente, multiplican también los secuestros en las escuelas.

El viernes 26 de febrero, 317 adolescentes escolarizadas en el estado de Zamfara, en el noroeste de Nigeria, fueron sacadas de sus dormitorios a la fuerza y llevadas en motos y camionetas.

El papa Francisco, este Domingo tras la oración dominical del Angelus en la plaza San Pedro en el Vaticano pidió oración por estas jóvenes secuestradas.

"Recemos por estas jóvenes, para que vuelvan rápidamente a casa", señaló Francisco reiterando "su cercanía" con las adolescentes y sus familias.

"Uno mi voz a la de los obispos de Nigeria para condenar el vil secuestro de 317 muchachas", declaró el pontífice antes miles de fieles.

Este secuestro de adolescentes es el más reciente de una larga serie perpetrada en el centro y noreste de Nigeria por grupos delincuentes.

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