El individuo insistió en retomar la relación a pesar de la negativa de la mujer. El caso llegó a los tribunales y tendrá que pasar 6 meses en la cárcel por "tóxico".

Una jueza local decidió tomar el caso y condenarlo a medio año de cárcel tras comprobarse que: “con ánimo de coartar su tranquilidad emocional, la llamó de manera insistente hasta en 107 ocasiones entre las 23:56 horas y las 12:44 horas del día siguiente. De estas, 73 llamadas se produjeron cuando la víctima ya había bloqueado el teléfono”.

Un “lógico desasosiego” se apoderó de la víctima quien fue la encargada de denunciar al sujeto.

"El acusado era conocedor de la voluntad de su expareja y, pese a ello, continuó con las llamadas con la única intención de imponer ese contacto" y pretendía, "a través de la vía compulsiva encarnada por tal tráfico frenético de llamadas telefónicas, imponer su presencia (...) coartando así la libertad de esta (...) imponiéndole una conducta que la víctima no tenía obligación de soportar", señaló la magistrada.

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