Dolor, rabia e impotencia es lo que se siente en una calle de Ricaurte, en Olaya Herrera. Familiares y allegados de Jennifer Herrera Hernández estaban reunidos hoy en las afueras de su casa recordando cómo pasó todo tan rápido.

“Albeiro, ¿qué hiciste?”, fue lo que dijo una vecina de Jennifer cuando vio al hombre salir de la casa con un arma de fuego en la mano. Albeiro de Jesús Corzo Amaranto huyó en una moto y la escena que dejó fue desgarradora. Su expareja sentimental yacía en la sala de la vivienda, y su hijo, de siete años, estaba junto a ella llorando. Eran las 8:20 de la noche de ayer miércoles.

“Cuando entré, vi a Jennifer agonizando, la sangre le salía por la cabeza, ya no había nada que hacer”, explicó entre lágrimas la vecina de la víctima.

Un primo de Jennifer, un niño de unos 10 años que estaba reunido con la familia en la mañana de hoy, dijo que dos balazos fueron los que recibió la joven, de 25 años.

“Yo lo vi, él llegó todo loco y entró a la casa. Después escuché los dos disparos y fui a avisar”, relató el menor. Eran las ocho de la noche.

Cuando los vecinos del barrio supieron lo que había pasado, corrieron tras el agresor, le tiraron piedras y trataron de alcanzarlo, pero Albeiro subió en un mototaxi y se alejó del lugar.

“Cuando la Policía llegó, comenzó a preguntar por dónde se había ido y por el mototaxista que lo llevó. Así fue como lograron ubicarlo”, dijo un familiar de Jennifer.

Albeiro llegó hasta el barrio El Líbano, y “al verse rodeado de varias patrullas de la Metropolitana, el autor de este feminicidio tomó la decisión de acabar con su vida”, relató la Policía en un comunicado.

El hombre habría saltado varios muros de viviendas de la calle Primero de Mayo, y en la casa que pudo entró y accionó el arma. Las autoridades aseguran que fue a las 10:30 de la noche.

La mamá de la víctima está destrozada por el asesinato de su hija. La mujer llegó hace poco a la ciudad, al parecer, por todos los problemas que estaba teniendo su hija.

“Ese hombre la maltrataba, por eso ella quería separarse y lo dejó”. “Hace un mes que él ya no vivía ahí, pero a veces llegaba y se le metía, Albeiro tenía una obsesión con esa niña”, eran algunos de los comentarios que se escuchaban en el barrio.

Otra vecina comentó que Jennifer había ido a la Casa de Justicia y tenía una orden de caución contra su expareja. “Ella quería ya salir de eso, pero él no la dejaba, decía que la había sacado de la casa a los 15 años y ahora, diez años después, tenía que seguir a su lado”.

Familiares de Albeiro relataron que todo sucedió porque él se enteró que la mujer estaba con otro hombre, “se cegó, se llenó de rabia y la mató”.

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