Darren Atkinson vive un verdadero drama por cuenta la cistinosis, una enfermedad que ataca los órganos de sus dos hijas. Este papá donó un riñón a una de ellas para que no muriera, pero ahora su otra pequeña también necesita un trasplante para vivir.

Se conoció que el padre le dio uno de sus riñones a Poppy, de apenas 11 años. Pero Emily, de 12, necesita con urgencia ese órgano. La situación se complica luego de que los galenos le dijeran a Jessica, madre de las menores, que no puede ser una donante.

La enfermedad ha ocasionado que el estado de salud de las niñas sea grave, tanto así que deben ser alimentadas mediante sondas y usan lentes especiales, pues son sensibles a la luz.

“Quedé en shock al saber que Poppy necesitaba un trasplante antes que Emily. Siempre planeé ayudar a quien lo necesitara primero", aseguró el padre.

Antes de donar su riñón, Atkinson debió someterse a una estricta dieta y perder 16 kilos. Ese procedimiento se llevó a cabo en el Hospital Saint James, situado en Leeds, Inglaterra.

Luego de recibir el órgano, la menor mejoró su estado de salud: "En un par de días estaba comiendo más de lo que nunca había comido y ahora le encanta el chocolate, lo cual es increíble, ya que nunca antes le había gustado", señaló su progenitor.

Ahora la pequeña Emily necesita un riñón para sobrevivir a una enfermedad que sus padres tildaron de injusta.

publicidad publicidad