Un espeluznante caso de violencia contra la mujer, terminó en ejemplar condena. El agresor, prevalido porque pagaba el alquiler, la golpeó y la lanzó a la calle en paños menores.

“Cuando yo le abrí me tiró la puerta, empezó a pegarme, me dañó unas copas que yo tenía en un bifé, tiró el televisor, me tiró al suelo, me maltrató bastante con patadas, con puños, me tiraba al suelo, me volvía y me levantaba, me hizo cortar, me insultaba, yo trataba de defenderme, pero no podía” relató Ludivia G. luego de recibir una fuerte golpiza.

No era la primera vez que la atacaba. En otras oportunidades, Norbey Losada Salazar, su compañero permanente, había protagonizado escenas similares. La última agresión ocurrió el 15 de mayo de 2018.

 

Pero esta vez, lo hizo en estado de ebriedad, furioso porque ella no ayuda a pagar el arriendo de la casa en el barrio Alto Satías de Algeciras.

 

“Después él me sacó a la calle, ligera de ropa, cuando me sacó a la calle me dañó la moto que yo tenía, me la cogió a patadas y la dañó, y me dejó en la calle, entonces ahí fue cuando yo llamé la Policía”.

 

Ella estaba en ropa de dormir cuando su marido empezó a golpearla, destrozándole su pijama. “Me tocó colocarme lo primero que encontré que fue un short y una blusita sin brasier ni nada”, recordó en el estrado. Luego la lanzó a la calle.

 

El hombre, según su versión, tenía una actitud “salvaje, demasiado salvaje”.

 

El testimonio verbal lo hizo primero en el juicio oral en Algeciras. Luego lo repitió en la segunda instancia. Y le creyeron.

 

Cuando se preparaba la audiencia de acusación, inexplicablemente, la Fiscalía solicitó la preclusión de la investigación.

 

Sin embargo, la juez de conocimiento rechazó la petición y prosiguió con la investigación. El 13 de marzo de 2019 la Fiscalía formuló la acusación. El juicio comenzó el 11 de septiembre y concluyó el año pasado en una ejemplar condena por violencia contra la mujer.

 

El agresor fue condenado a 72 meses de prisión, sin ningún beneficio, como autor del delito de violencia intrafamiliar.

 

La sentencia inicial fue proferida el 2 de septiembre de 2020 por el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de Algeciras. El agresor fue condenado a seis años de prisión como autor del delito de violencia intrafamiliar.

 

Además, a una pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo lapso negándole los beneficios de suspensión de la pena o la prisión domiciliaria.

Fuente: La Nación


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