Eran muchas las preguntas alrededor de una comensal que se quejaba de haber ido a una de las sedes del restaurante ElCielo en Colombia y haber recibido una factura de 30 millones de pesos.

 

“Alguien que me ayude, esto es un abuso, ¿Quién regula esos precios? ¿A qué entidad debo acudir? No nos quieren dejar ir hasta que no paguemos. El colmo”, escribió la mujer en la publicación que acompañó con una fotografía de la escandalosa cuenta.

 

Sin embargo, después de recibir comentarios de todo tipo en redes sociales, entre gente que juzgaba el aparentemente excesivo gasto (que incluía botellas de agua, tragos de alta gama y varios menús de degustación), el restaurante decidió revelar la verdad: todo se trataba de una broma que suelen hacerles a sus clientes al final de la experiencia.

 

Así se reveló que la cuenta millonaria sí existe y que ElCielo la entrega a sus clientes, pero como parte del ritual, no hay que pagarla, hay que degustarla con un poco de chocolate. Se trata de un papel comestible que, según suelen explicarles los meseros a los comensales, pueden romper, para después hundirla en chocolate, lo que suele parecerles divertido.

 

Cuenta para degustar con chocolate

Todo lo explicó el chef Juan Manuel Barrientos -que tiene los restaurantes ElCielo en Bogotá, Medellín, Miami y Washington- a través de su cuenta de Instagram. En consecuencia, la indignada cliente también era parte de este juego que puso en boca de muchos el curioso ritual del restaurante.

 

El chef también compartió, un ejemplo, de la reacción de un cliente real al recibir la escandalosa factura.

 

“30 millones de pesos en una cuenta de ElCielo. ¿Qué estás esperando para venir? No vemos la hora de enviarte esta cuenta. Hay cosas deliciosas que solo pasan en ElCielo”, escribió el chef.

 

Cabe recordar que ElCielo es uno de los restaurantes colombianos que se inscriben en la categoría de lujo, emplea ingredientes locales en cada una de sus sedes. La sede de Washington ha sido noticia este año debido a la estrella Michelin que recibió.

Fuente: EL TIEMPO


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