El ‘paisa’ Kevin Vásquez salió en su bicicleta desde Sabaneta, Antioquia y pedaleó hasta Neiva, donde pasará Navidad antes de recorrer Sudamérica junto a su gata ‘Infinity’.

Kevin Vásquez, es un antioqueño de pura cepa, orgulloso de haber llegado al mundo en un pueblo como Sabaneta, el municipio más pequeño de Colombia, que pedaleó hasta Neiva, donde pasará Navidad, lejos de su familia, acompañado por su gata, de pelaje blanquinegro ‘Infinity’, recorre las calles de la capital opita mientras planea su viaje por Sudamérica en su ‘caballito de acero’.

A sus 25 años de edad, tomó la decisión de renunciar a su trabajo, dejar su casa, a su familia, amigos y costumbres para emprender un camino que ha estado cargado de aventuras. El frío, el calor, la lluvia o el cansancio no han sido impedimentos para continuar pedaleando por Colombia.



“Desde el inicio tome la decisión de viajar lento y pasar por la mayor cantidad de pueblos, caminos de carretera destapada y muchas montañas, para tener mayor conexión con la naturaleza, como mi forma de rebeldía ante la vida rápida y agitada de las ciudades. Esta experiencia ha sido épica, me he dado el lujo de conocer la parte más bonita del ser humano, la humildad y servicio hacia un viajero que sueña con un mundo con más amor”, expresó.

Son más de 900 kilómetros los que ha recorrido desde entonces y espera como él dice “recorrer muchos más”, pues considera que “la vida es muy bonita para pasarla trabajando y muy corta para no darse la oportunidad de viajar por el mundo”.

Hace unos días llegó al Huila, atravesó el desierto ‘La Tatacoa’, está en Neiva y aunque pasará Navidad lejos de los suyos, sabe que debe mirar al frente para seguir sumando kilómetros. “Llevaba un buen tiempo soñando con pedalear a través del desierto y dormir bajo el manto de las estrellas”.

“Me encanta la energía y ambiente de Neiva, me siento muy bien, tanto que al momento en que me proponen pasar fiestas no lo pensé dos veces. Quiero ir sin afán para vivir la mayor cantidad de experiencias”, expresó.

Aunque está feliz en la capital opita, recuerda con nostalgia cómo celebraba esta época especial en casa. “Siempre estábamos en familia, teníamos la típica cena navideña y al día siguiente disfrutaba del sancocho de mi abuela, que extraño mucho”.

Pese a que le hace falta su tierra, tiene su meta trazada: ir a Ushuaia, Argentina, ciudad conocida como el ‘fin del mundo’, donde se marca el final del continente americano en su extremo sur y la tierra se acaba, claro junto a ‘Infinity’ la gata viajera.

“La meta no la negocio, quiero llegar al ‘fin del mundo’, el tiempo y el camino lo iré construyendo, creo que el viaje tiene su propósito, e ir despacio me permite ser consciente y dejar que fluya todo de la mejor manera. Después de Colombia pienso pasar por Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina”, dijo.


publicidad