Todo el país se volcó en contra del asesinato de la psicóloga caqueteña Viviana Muñoz Marín, quien se desempeñaba como facilitadora de la Agencia de Reincorporación y Normalización, ARN, en San Vicente del Caguán. La mujer fue asesinada junto a un reconocido comerciante.

Un contundente rechazo del asesinato de la psicóloga caqueteña Viviana Muñoz Marín y del comerciante de San Vicente del Caguán Jesús Ignacio Gómez Ávila se vivió en todo el país. Defensores de Derechos Humanos como el padre Francisco de Roux hicieron un vehemente rechazo del crimen.
“El asesinato de Viviana Marín Muñoz es un crimen horrible contra las mujeres y la paz. La mataron en su trabajo, psicóloga de ARN en San Vicente del Caguán. ¿Hasta cuándo vamos a destruirnos entre nosotros? Te sentimos Viviana desde Dios con nosotros”, trinó el padre de Roux al enterarse del asesinato.
El doble homicidio se registró el martes anterior en la zona de Minas Blancas, jurisdicción del Municipio de San Vicente del Caguán, donde desconocidos ultimaron con arma de fuego a la psicóloga clínica, Viviana Muñoz Marín y al comerciante y defensor de los Derechos Humanos Jesús Ignacio Gómez Ávila; conoció por ser líder y vocero de la comunidad del norte del departamento del Caquetá.
Las autoridades ofrecieron una recompensa de hasta 20 millones de pesos por información que conduzca a identificar los asesinos que perpetraron este doble crimen, que pone en tela de juicio el ambiente de paz que se vivía en el Caquetá.
La psicóloga Viviana Muñoz Marín estaba fuertemente ligada al Huila y a la ciudad de Neiva. Sus estudios de psicología los realizó en la Universidad Cooperativa de Colombia sede Neiva, por lo que la comunidad universitaria se unió a los mensajes de rechazo por el crimen de Viviana. Muñoz Marín tenía 33 años de edad, en enero próximo iba a cumplir siete años de casada con Mauricio Quiroga.
Junto a la psicóloga Viviana Muñoz Marín, también fue asesina el comerciante y defensor de Derechos Humanos Jesús Ignacio Gómez Ávila, reconocido líder y vocero de la comunidad del norte del departamento del Caquetá.
“Ella trabajaba desde hacía cuatro años para la ARN acompañando procesos de reincorporación a la sociedad de los desmovilizados de las Farc, y hace cuatro meses había llegado a Caquetá para trabajar con los excombatientes que se encontraban en San Vicente del Caguán. Mientras que Jesús era un líder social de la zona, del que se sabe que recientemente había participado en paros ganaderos y lecheros del departamento”, les dijo a medios de comunicación Mauricio Quiroga, esposo de la psicóloga asesinada.
Mauricio detalló que Viviana cumplía una rutina todos los días, la misma que ese martes se vio alterada y que ocasionó que se prendieran las alarmas. Según su relato, ella llegaba normalmente a su casa alrededor de las cinco de la tarde, máximo a las seis, luego de atender a los participantes de su proceso en un hospital cercano, de hecho, lo último que supo de ella fue que estaba en el hospital atendiendo a un paciente.
En estos últimos días su hermano menor de 15 años la estaba acompañando en su vivienda, por lo que cuando llegaron las siete de la noche, el joven decidió llamar a Mauricio para avisarle que algo debía estar pasando porque Viviana ni llegaba ni contestaba su celular.
En vista de la situación y temiendo lo peor decidieron hacia las nueve de la noche llamar a la Policía para reportar la situación. Al mismo tiempo Mauricio alistó de inmediato su viaje a Florencia para cerciorarse de que la búsqueda de su esposa fuera efectiva.  
A Mauricio le fue imposible llegar en la mañana a Florencia, el vuelo se retrasó.
Finalmente, a las dos de la tarde aterrizó en la capital caqueteña con la ilusión de encontrar y abrazar a su esposa. Pero una llamada por parte de un agente de la Policía acabó con sus ilusiones, Mauricio se derrumbó cuando su interlocutor le confirmó que habían encontrado a Viviana muerta.
“Ella tenía vocación social, de servicio, de construcción de paz”, contó Mauricio, quien agregó que desconoce si su esposa fue asesinada por causa de su trabajo, aunque aseguró que desde que ella había sido trasladada, en sus conversaciones siempre salía a relucir el hecho de que se encontraba en un lugar inseguro. “Era muy inseguro, muy caliente, incluso ella me decía que había unos participantes que eran terribles, muy malos y que le daba miedo atenderlos precisamente porque allá estaba sola”.
Viviana Muño Marín realizó sus estudios de psicología en la Universidad Cooperativa de Colombia sede Neiva.
Según su esposo Viviana no estaba tranquila en San Vicente del Caguán, temía que algo malo le podía suceder, sin embargo, esperó porque le habían anunciado que en los próximos días sería trasladada a Puerto Rico, Caquetá, una zona al parecer más tranquila. Mauricio no confirmó si el traslado de Viviana obedecía a problemas de seguridad, pero afirmó que su esposa trabaja sin garantías en ese lugar.
Apoyo en redes sociales
Ante el desespero de haber perdido a su esposa, Mauricio Quiroga envío varios mensajes destacando cuanto la amaba, repudiando el asesinato y pidiendo que se haga justicia y el crimen de su esposa no quede impune.
En varios mensajes le expresó sus sentimientos de amor y dejó entrever la soledad que va a sentir en esta Navidad porque Viviana no estará a su lado. Ante sus mensajes de desespero y tristeza, los internautas se volcaron a enviarle mensajes de apoyo y rechazo del crimen de su esposa.
Mauricio le confirmó al país el asesinato de su esposa la noche del miércoles con el siguiente trino: “#País de HIJUEPUTAS!! Asesinaron a mi esposa. Psicóloga de la ARN en San Vicente del Caguán @infopresidencia No es justo”, (sic) mensaje que acompañó con una fotografía en la que se le ve sonreír junto a la mujer.
En medio de la resignación Mauricio envió este mensaje por redes sociales exaltando la dedicación al trabajo que realizaba su esposa: “Viviana Muñoz Marín siempre fue una profesional integra, prudente y su vocación de servicio la impulsaba a participar en procesos de reconciliación y diálogo. Estuvimos distantes mucho tiempo. AMOR SIEMPRE TE EXTRAÑARÉ Y ME HARÁS FALTA. El sentimiento ETERNO” (sic).
Tomado de La Nación Neiva 

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