Sorprendidos se declararon los integrantes del grupo de monitoreo comunitario Huellas del Macizo de San Agustín al observar en los videos de cámaras trampa un extraño felino nunca antes visto en el área del Parque Natural Regional Corredor Biológico Guácharos-Puracé.

Se trataba de un Leopardus tigrinus, también conocido como oncilla o tigrillo lanudo, de pelaje oscuro, muy diferente a los animales de esa especie que se habían reportado en esa región del departamento del Huila.

Al principio el grupo de monitoreo no reconoció el animal, pero luego de un análisis adelantado por el equipo de biólogos de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), se logró establecer que era un individuo juvenil de la especie amenazada Leopardus tigrinus.

Las cámaras trampa registraron la presencia del tigrillo lanudo de pelaje negro en el Parque Natural Regional Corredor Biológico Guácharos-Puracé. Foto: CAM.



“Fue sorprendente que al revisar los videos y fotografías encontramos un tigrillo muy diferente a los que usualmente vemos en las cámaras de fototrampeo, pues éste es de menor tamaño y su coloración muy oscura”, indicó Héctor Males, representante legal de Huellas del Macizo. De esta manera, se constituyó en una especie nueva en distribución para esa zona.

Según los biólogos de la CAM este tigrillo lanudo presenta una extraña condición genética llamada melanismo, una mutación en su ADN que produce un exceso de acumulación del pigmento llamado melanina y genera que su coloración habitual, caracterizado por un dorso es de color amarillo con patrones longitudinales de manchas bordeadas de negro, pase a ser totalmente oscura.



“Esta especie de felino es vulnerable a la extinción, tanto a nivel mundial como en nuestro país. Se estima que su población promedio es de 10.000 individuos en el planeta y que la tendencia es decreciente. Esto se debe a factores como la expansión de la frontera agrícola, la cacería, la tala indiscriminada de bosques, entre otras presiones que han llevado a la reducción de sus poblaciones”, explicó Katherine Arenas, bióloga de la CAM.

El leopardo tigre, oncilla o tigrillo lanudo es el felino más pequeño de Colombia, alcanza una longitud de entre 39 y 78 centímetros. Basa su dieta en la caza de roedores y aves, principalmente. Es de hábitos solitarios con actividad nocturna y tiene una distribución restringida en los páramos y bosques nublados.

Está catalogado como una especie vulnerable a la extinción de acuerdo con la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En pro de su conservación y la de otras especies, la CAM ha puesto en marcha el Plan de conservación de las especies de fauna amenazada, que maneja como estrategia el monitoreo comunitario de la biodiversidad, a través de la cual se han conformado 16 grupos, integrados por 248 campesinos, quienes se han convertido en apoyo fundamental para garantizar la conservación y el reconocimiento de especies como la oncilla, el oso de anteojos, la danta de montaña, el puma, entre otros.

“Adicionalmente, se vienen desarrollando estrategias de educación ambiental y conservación de la biodiversidad, dirigidas a las comunidades que cohabitan con las especies amenazadas y que propenden por su protección",  comentó Bertha Rojas Peña, coordinadora del Parque Natural Regional Corredor Biológico Guácharos-Puracé.




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