El 6 de febrero de 2021, Andrés Bernal estaba buscando cachorros. Tenía la ilusión de que otro perro entrara a hacer parte de su familia. Visitó varias páginas y buscó información por las redes sociales.

Dos días después este joven vio una publicación en un portal de comercio libre en internet. Le llamó la atención que mencionaba la existencia de un criadero de nombre Sashary en la ciudad de Bogotá. “Me metí a su página web y a través de su línea habilitada para chat me contacté con ellos y les pregunté si tenía disponibilidad de cachorros”.

En respuesta le preguntan todos sus datos personales así como la raza y el sexo del perro que busca. “Yo les dije que quería un cachorro de raza Husky macho y ellos entonces procedieron a enviarme varias fotografías. Escogí uno y ellos me comenzaron a mandar información de vacunas”.

Luego el supuesto vendedor le dice a su cliente que los cachorros no son llevados hasta la casa, que tampoco tienen tiendas físicas sino que son un criadero. Tienen  la pericia para sacar el negocio de esa plataforma y decirles a los incautos que tienen un convenio con una empresa de giros con un supuesto cubrimiento de 90 días del dinero.

También le decían al joven  que si era cliente Daviplata, Baloto o PSE podría obtener 100.000 pesos de descuento. “Me explicaban que cuando llegara el domiciliario le tenía que pedir los documentos de pedigrí, certificado médico de vacunas y la constancia de desparasitación”.

Andrés resultó haciendo el pago de 850.000 pesos a las 2:58. “Luego le avisé al criadero que ya había hecho la transacción y les copié los pantallazos. En ese momento me pidieron más datos de la persona que iba a recibir el perro y demás”. Luego de eso no le volvieron a responder ninguna pregunta al comprador.

Angustiado por la falta de información empezó a detallar las páginas del supuesto criadero y se percató de que todo era una estafa. “Lo cierto es que hasta el día de hoy no me han entregado ningún perro y tampoco me han devuelto el dinero. Es un robo”.

Este caso ya está en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación porque además de la víctima fue encontrando en redes otras personas que también denunciaban al supuesto criadero.


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