Bill Dorris, un estadounidense que dedicó su vida a los negocios, falleció a los 84 años y su testamento tomó por sorpresa a sus allegados al tener como única heredera a su perrita de 8 años, Lulu.

"Juega a ser la guardiana de la casa, es una buena chica", asegura la encargada de su cuidado, Martha Burton, quien compartió la historia. 

Cuando Dorris murió, su última voluntad y testamento 'volvió rica' a Lulu y Burton es la única que puede destinar el dinero que se requiera para las necesidades del animal.

Martha Burton, amiga de Dorris, comentó que él siempre estaba de viaje pero se aseguraba de que cuidaran bien a su adorada perrita mientras él no estaba.

Encargada de cuidar a la millonaria perrita Lulu

"Él siempre dejaba al perro para que yo lo cuidara", dijo la mujer de 88 años cuyo propósito es cumplir los deseos de su gran amigo. El testamento dice: "cinco millones serán transferidos a un fideicomiso que se formará tras mi muerte para el cuidado de mi border collie, Lulu".

El patrimonio está actualmente en proceso de sucesión. Los allegados de Bill Dorris dicen que tenía grandes inversiones inmobiliarias. Sin embargo, Burton no debe preocuparse por eso, su misión es que la perrita sea feliz y que se sienta amada.

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