Ayla Rutherford, una mujer, de 29 años y madre de dos pequeños, contó la trágica historia de la muerte de Axel, su pequeño hijo de 4 años, tras inhalar un chinche.

Rutherford explicó que en enero, su esposo y sus suegros comenzaron a gritarle que algo no estaba bien con Axell. “Pensamos que mi hijo se estaba ahogando, no respiraba. Lo estaba intentando pero no podía”, relató la madre.

Aseguró que tanto su esposo como su suegro estaban intentando retirar de la garganta del niño lo que fuese que le impidiera respirar. Sin embargo, “mi hijo perdió el conocimiento y se estaba poniendo azul. Mi esposo y mi suegro comenzaron inmediatamente a reanimarlo”.

Los especialistas tampoco encontraron nada obstruyendo la tráquea del menor, por lo tanto, decidieron llevarlo de urgencias al Hospital Infantil Mary Bridge, en la ciudad de Tacoma – Estados Unidos.

Allí los médicos tardaron alrededor de dos horas para encontrar la causa exacta de la asfixia del niño. “Una radiografía reveló que Axel tenía un chinche encajado entre las costillas, este mismo, perforó su pulmón izquierdo”, puntualizó Ayla.

“Tuvieron que hacerle una traqueotomía y hacerle un agujero en la garganta para sacarlo. Al final, era solo un chinche de tamaño normal”, los médicos tardaron alrededor de dos horas en la extracción del objeto y la cirugía en su pulmón.

Cuando por fin pudieron ver al pequeño, Axel estaba conectado a un respirador artificial.

“Los médicos dijeron que, debido a que estuvo sin oxígeno durante tanto tiempo y sufrió cinco paros cardíacos, Axel no iba a regresar de eso", dijo.

"Nos dijeron que no deberíamos esperar, pero lo hicimos de todos modos", comentó refiriéndose a que los expertos recomendaron desconectar al niño de la máquina.

Axel estuvo en el hospital tres días sin mostrar ninguna mejoría. Se le practicaron exámenes y, finalmente, fue declarado con muerte cerebral a la 1:35 p. m. del domingo 17 de enero, una colecta de ‘GoFundMe’ fue creada para ayudar con los costos del funeral de Axel. Se recaudaron más de 1,300 dólares (más 4.7 millones de pesos)

Con su historia, la madre busca difundir el mensaje de alerta a los padres. "Si tiene alfileres en la casa, tírelos o guárdelos. No vale la pena tenerlos en su hogar con niños”, finalizó.

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