Katerine Tapia, actual portera del América de Cali femenino, pasó de ser agente del Esmad (Escuadrón Móvil Antidisturbios) a ser una ficha clave para el equipo escarlata. Así lo demostró en el papel que desempeñó para la clasificación en la Copa Libertadores femenina.

Hace solo cuatro años Katherine ejercía ese oficio, como agente del Esmad. Lo más cerca que estaba de las canchas era cuando escoltaba el bus de Atlético Nacional. 

Sin embargo, Katherine, de 28 años y quien es de Lorica, Córdoba persiguió su sueño de ser portera de fútbol y de lograr la gloria en partidos determinantes.

Sin embargo, cuando comenzó en el fútbol, ser portera no era su posición. Cuando llegó a Bogotá en 2012 para jugar en el club Gol Star, Katherine jugaba como defensa central.

Es así como el entrenador de arqueros del club Gol Star, Diego Rodríguez, la motivó para jugar en el arco. “Yo trabajaba a las arqueras del club. El día que la conocí la salude, le di la mano y me doy cuenta de que tenía unas manos grandes para el promedio. Le dije: ‘usted no es central, usted tiene que ser arquera’”, manifestó Rodríguez a Futbolred.

«El equipo no ha dejado de creer, de luchar, queremos salir campeones y a eso venimos», dijo la portera luego de ser la figura del partido.

«Ellos (sus padres) querían que estudiara y no que fuera futbolista. Me tocó trabajar cuidando niños, haciendo aseo en las casas para tener dinero para mis pasajes, porque mis padres no me patrocinaban esa idea. Incluso, me escondía las camisetas y guayos para irme a entrenar; después ellos se enteraban que estaba jugando y me regañaban”, contó Katherine.

 

Actualmente, las jugadas de la aquera están en la boca de todos. Le resaltan su gran destreza y buenos reflejos a la hora de jugar

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