Por primera vez en la historia, un papa visitará a partir del viernes Irak para reconfortar a la minoría cristiana diezmada por los conflictos y la dureza de la vida y tender la mano, en un gesto espectacular, al islam chiita.

En la cuna de la cristiandad, que las guerras han dejado exangüe y que sigue marcada por la violencia del grupo Estado Islámico (EI), el papa Francisco se reunirá con la máxima autoridad religiosa de una parte del mundo chiita, el gran ayatolá Alí Sistani, en Nayaf, sur de Bagdad.

El papa al parecer es consciente de las advertencias de seguridad e incluso de los recientes ataques con cohetes a bases de Estados Unidos, pero aún así manifestó que hace mucho tiempo quiere encontrarse "con ese pueblo que ha sufrido tanto" y que va a cumplir un sueño de quienes estuvieron antes que él en la Santa Sede.

Se trata asimismo del primer viaje del soberano pontífice desde el inicio de la pandemia de covid-19, tras haberse vacunado, al igual que la multitud de periodistas y eclesiásticos que le acompañan. Durante su visita de tres días, el papa argentino de 84 años visitará a una minoría cristiana diversa pero reducida a mínimos en medio de una población de 40 millones de iraquíes exhaustos tras 40 años de guerras y crisis económicas.

El covid-19 retrasó el viaje pero ni el confinamiento, impuesto durante toda la duración de su visita, ni el anuncio de que el embajador del Vaticano en Bagdad dio positivo por coronavirus han hecho cambiar el programa. La única incidencia es que el papa se verá privado de baños de multitudes.

Recluido en un monasterio del Vaticano desde su renuncia hace ocho años, el papa emérito Benedicto XVI juzgó a este viaje como "muy importante" pero también "peligroso", tanto por razones de seguridad como a raíz del covid.

Varios equipos de la seguridad del Vaticano han visitado Irak, teatro de vivas tensiones geopolíticas, para organizar la seguridad. Comisiones provinciales están encargadas de blindar el circuito del papa. El viernes por la mañana, el avión papal aterrizará en Bagdad con unas 150 personas a bordo, la mitad periodistas.

El papa Francisco tenderá de nuevo la mano al islam. En 2019 en Emiratos Árabes Unidos, firmó con el jeque Ahmed al Tayeb, imán de Al Azhar, la máxima institución del islam sunita, un documento alentando el diálogo entre cristianos y musulmanes.

Publicidad