La banda delincuencial, que al parecer era liderada por el abogado Cesar Alberto Sierra Avellaneda, hizo seguimientos al empresario y caballista Arbey Vargas Trilleras, arrendó por varios días una finca para mantenerlo secuestrado, se hospedó en un hotel con vista al almacén de la víctima y realizó llamadas telefónicas a la familia exigiendo $500 millones. La víctima fue asesinada el mismo día del plagio.

La actividad de la organización delictiva quedó registrada en videos de cámaras de seguridad e interceptación de líneas telefónicas, según los trabajos que adelantaron los uniformados del Gaula de la Policía que investigaban el secuestro de Vargas Trilleras ocurrido hacia las 12:50 del mediodía del 8 de junio de 2021.

El plagio del hombre comenzó con una llamada telefónica que recibió a su celular segundos después de llegar a la casa de sus padres, ubicada en calle 13A con carrera 5E en el barrio San Andrés en Pitalito. “Llegó en compañía de su compañera sentimental, ella se bajó del campero, ingresó a la casa, mientras que él se quedó en el carro y pasado cinco minutos ya no es visto”, señala la investigación conocida en exclusiva por LA NACIÓN.

Las investigaciones dejaron al descubierto que los secuestradores llamaron a dos hermanos de la víctima, les mandaron una nota y un teléfono celular.  Además les exigieron $500 millones por regresar a la víctima con vida. “Cuando la familia solicita prueba de vida, los victimarios desisten de seguir en comunicación”, señala la pesquisa.

Los seguimientos de la banda a los movimientos del caballista Vargas Trilleras comenzaron el pasado 2 de junio, cuando Sierra Avellaneda y Yonathan Rodríguez Sánchez, se hospedaron en un hotel ubicado frente al almacén de la víctima. “Uno de los sujetos solicitó una habitación que tuviera vista para la calle y alquilaron la habitación 208 con vista a la carrera Cuarta, hacia el almacén Adictos Bossi de propiedad de la víctima con el fin de efectuar desde ahí control visual y seguimiento a la víctima”, señala la investigación.

Los videos de cámaras de seguridad analizados por los investigadores permitieron establecer que los miembros de la banda realizaron un seguimiento minucioso a la víctima y recorrieron los lugares donde estuvo antes, durante y después de haber sido secuestrado.

En los videos quedó registrado, por ejemplo, que minutos antes del secuestro, 12:40, miembros de la banda van caminando sentido norte-sur por la acera del frente de la oficina ‘Arva’, propiedad de Arbey Vargas Trilleras.

Los delincuentes, al parecer, pretendieron secuestrar al caballista cuando se encontraba en su local comercial, pero el plagio fue abortado porque la víctima se encontraba en compañía de una empleada. “En el video quedaron registradas las tres personas que estaban contiguo a la oficina ‘Arva’, observaron a la víctima hablando afuera con su empleada, lo que no permitió ser abordado por estas personas cuya intención según la secuencia del video era abordarlo en ese lugar y al ver que no hubo oportunidad se subieron de manera rápida al vehículo”.

Los investigadores establecieron que los delincuentes  conocían plenamente la rutina de la víctima y los movimientos que efectuaba, ya que estaban en los lugares antes que ella para tratar de ejecutar el plagio. “Con antelación se adelantaban para verificar cómo estaba el lugar o zona para perpetuar la actividad ilícita…”.

Y es que en uno de los videos quedó registrado cuando un automóvil blanco en el que se movilizaban los secuestradores, minutos antes de que el caballista llegara a la casa de sus padres, el carro estaba haciendo el recorrido por la misma vía que toma el vehículo de la víctima con destino a sus padres en el barrio San Andrés.

En una de las cámaras de seguridad del sector, se ven perfectamente los automóviles de los delincuentes momentos antes de abordar al caballista frente a la casa de sus padres, segundos después el carro de la víctima va en medio de los vehículos de los delincuentes quienes ya lo llevan rumbo al lugar de cautiverio en la vereda Terminal. “La investigación permitió determinar que dos hombres fueron quienes lo abordaron y perpetraron el secuestro”.

¿Quién recibió los $80 millones?

Dos horas después del secuestro, 2:54, Vargas Trilleras llama al celular del administrador de su almacén Adictos Bossi y le indica que le entregara a una persona que va a ir, los $80 millones que habían guardados en la caja fuerte del local. “El número empleado por la víctima para comunicarse con el empleado de la tienda para entregar la suma de $80 millones es el de Cristián Camilo Rojas Murcia”.

En la investigación, a la que tuvo acceso en su totalidad LA NACIÓN de manera exclusiva, se logró establecer que la persona que fue a recibir el dinero,  llevaba puesta una gorra gris con la figura de un gallo como la que tenía Sierra Avellaneda cuando se hospedó en el hotel frente al almacén de la víctima. “La gorra que porta la persona que recogió los $80 millones en el almacén Adictos Bossi, es la misma gorra gris con la figura de un gallo que tenía puesta César Alberto Sierra Avellaneda cuando se estaba hospedando en el hotel y tomó la habitación para hacer inteligencia a la víctima, lo que denota que es la misma persona o prestó su gorra a la persona delegada de reclamar el dinero”, señalaron los investigadores.

Arrendaron cabaña

Seis días antes el plagio de Vargas Trilleras, dos de los miembros de la banda, uno de ellos el abogado Sierra Avellaneda, arrendaron una cabaña en la finca donde fue hallado el cuerpo sin vida de la víctima.

Según la rigurosa investigación, en la tarde del 2 de junio, alias ‘Javier’ en compañía de otro sujeto que presentó como el tío y que terminó siendo Sierra Avellaneda, llegaron a la cabaña en un automóvil color blanco, y preguntaron si arrendaban la casa de campo. Allí les responden que se debe hablar con el dueño que es Jhon Fredy Grisales, quien fue contactado telefónicamente por “Javier”, quien coordinó el alquiler inicialmente por cuatro días por un valor de $500 mil.

El día del secuestro de Vargas Trilleras a las 8:00 de la mañana salieron los cuatro hombres en los dos carros. “A las tres de la tarde regresó el del tatuaje en el brazo izquierdo en un carro particular y manifestó que ya había terminado el trabajo y esperó a los demás en la casa campo. Entre las cinco y seis de la tarde llegaron los otros tres en el carro rojo y se pusieron a arreglar maletas. Como a eso de las 6 llegó ‘Javier’ en el carro blanco; el tío se reunió en la piscina con los otros cuatro; allí duraron unos 20 minutos. Y a las 7:30 de la noche todos se habían marchado de la casa campo”.

Venganza personal

Las pesquisas e hipótesis de las autoridades apuntan a que el secuestro de Vargas Trilleras pudo ser una venganza de Sierra Avellaneda.

Según testimonios de personas cercanas a la víctima y a Sierra Avellaneda, los dos tuvieron negocios con relación al plan de vivienda que adelantaría la constructora Soginco, de la cual sus socios terminaron vinculados y procesados por el asesinato del expersonero de Pitalito, el abogado Luis Gerardo Ochoa.

Los allegados manifestaron que Arbey le ayudó a conseguir un apartamento en el mismo conjunto en el que él vivía a Sierra Avellaneda. “Salían a montar bicicleta y asistían a reuniones familiares, sin embargo el negocio comercial no funcionó toda vez que esta constructora tuvo inconvenientes con sus clientes…”, dijo uno de los testigos a los investigadores.

Agregó que la víctima Arbey Vargas había entregado a la constructora en materiales como recebo, ladrillos y arena la suma de $80 millones, dinero que no logró recuperar, ya que los socios de Soginco fueron capturados por el homicidio Ochoa y terminó la amistad con Sierra Avellaneda “en términos no muy buenos”.

Indicó que después que se desapareció Arbey, la empleada que trabajó con los dos indicó que César Sierra y Arbey tuvieron problemas por una silla de montar a caballo, tres bicicletas, un cuadro o pintura, entre otros elementos, que César estando en la cárcel le pidió el favor a Vargas para que se los guardara. La víctima los vendió y se quedó con el dinero por una deuda que César le tenía a él, lo que disgustó al propio César Sierra.

Roles de los capturados

En desarrollo de las pesquisas, los investigadores lograron determinar que César Alberto Sierra Avellaneda, al parecer, fue el que lideró el secuestro y desaparición de Arbey Vargas Trilleras. “Coordinó, planeó y ejecutó las diferentes actividades criminales”.

Yonathan Rodríguez Sánchez, alias ‘Javier’, es considerado por los investigadores como persona de confianza de César Sierra. “Ha tomado parte de la ejecución de toda la dinámica delincuencial que tiene como resultado la desaparición investigada; además emplea sin cuidado su equipo celular para enviar mensajes a la víctima como señuelo, utilizó el vehículo de su propiedad para la ejecución del hecho delictivo”.

Jorge Gamboa Barrera, alias ‘Choro Gil’, fue uno de los delincuentes que hizo seguimiento antes, durante y después a la víctima. “Fue una de las personas que lo abordó y lo retuvo”.

Brayan Stiven Rojas Macías, alias ‘Mayordomo’, es el administrador o mayordomo de la finca a donde trasladaron a Arbey Vargas Trilleras el 8 de junio de 2021 a la 1:10 p.m., “Participó activamente en la actividad ilícita”.

Cristian Camilo Rojas Macías, alias ‘Flaco’, tenía conocimiento del lugar de retención Arbey Vargas. “Participó activamente en la actividad ilícita”.

Tomado de: La nación

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