Colombiano fue asesinado frente a su hija de 3 años por agentes del ICE en EE.UU.

Colombiano fue asesinado frente a su hija de 3 años por agentes del ICE en EE.UU.

Un trágico operativo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en la ciudad de Biddeford, Maine, cobró la vida del ciudadano colombiano Joan Sebastian Guerrero, de 26 años, desatando una ola de indignación y protestas locales.

El suceso ocurrió este lunes 13 de julio de 2026, cuando agentes federales interceptaron el vehículo de Guerrero a la salida de una residencia. El senador de Maine, Angus King, confirmó poco después que el joven no era el objetivo del operativo ni de la orden de arresto que motivó la vigilancia. Además, organizaciones de derechos humanos revelaron que el colombiano contaba con autorización formal de empleo y número de Seguro Social en los Estados Unidos.

El incidente ha generado versiones profundamente encontradas entre las autoridades y los testigos del sector. Por un lado, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) alegó que el conductor intentó huir y "utilizó el vehículo como arma" contra un oficial, obligándolo a disparar en defensa de la seguridad pública. En contraste, grabaciones de seguridad de los vecinos muestran que el automóvil de Guerrero avanzaba lentamente en círculos en una intersección antes de ser bloqueado de forma agresiva por una camioneta SUV sin logotipos oficiales, lo que sugiere que el joven solo intentaba esquivar un obstáculo inesperado antes de recibir los disparos directos a través de su ventana.

La gravedad de la situación se agudiza por el drama familiar que rodea el caso. Varios testigos presenciales confirmaron a medios como el Portland Press Herald que la esposa de Guerrero y su pequeña hija, de aproximadamente 3 años, se encontraban en el lugar al momento de los disparos, una escena desgarradora que ha sido fuertemente denunciada por activistas comunitarios. A esta tensión se suma la denuncia pública del senador King, quien criticó severamente el hecho de que ninguno de los agentes del operativo portara cámaras corporales (bodycams), dejando el procedimiento sin un registro visual oficial en primera persona.

Ante el rechazo colectivo y las movilizaciones ciudadanas, el agente de la agencia migratoria que accionó su arma fue suspendido de inmediato y puesto en licencia administrativa obligatoria. La investigación penal y administrativa para esclarecer este lamentable hecho de violencia estatal fue asumida de manera conjunta por la Oficina del Inspector General del DHS, el FBI, la Fiscalía General de Maine y la Policía Estatal. Organizaciones como Maine Immigrants' Rights Coalition y Presente! Maine exigen justicia y total transparencia en el esclarecimiento de las responsabilidades de este mortal error operativo.

 

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