Lo que parecía una simple gripa, acabó siendo un dictamen muy cercano a la muerte. Estuvo en coma por 10 días.

Marie Trainer, como cualquier dueño de mascotas, era feliz de que estos la recibieran con cariñosos besos, pero jamás imaginó que estos saludos la llevaran al borde de la muerte en Ohio, Estados Unidos.

Tras recibir varias lamidas, empezó a sentir náuseas y dolores muy similares a un resfriado. Sin embargo, al borde de la madrugada tuvo que ser llevada por urgencias.

Tan grave era el estado de salud de esta mujer que debieron inducirla a coma por 10 días, pues había sufrido una sepsis (abrumadora respuesta del cuerpo a una infección). De no tomar esta decisión, ella tal vez habría muerto en pocas horas.

En su torrente sanguíneo se formaron varios coágulos de sangre que causaron gangrena en las extremidades.

No había más remedio que amputar brazos y piernas para que no muriera. Su recuperación se extendió por 80 días en el hospital.

Los médicos explicaron que uno de los perros que lamió a Marie le infectó con su saliva un rasguño que ella tenía en el brazo. El germen capnocytophaga vive en las fauces de caninos y felinos.

En el hospital no dejan de sorprenderse por la reacción tan extrema del cuerpo de Marie y explican que se trata de un caso bastante raro.


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