Un angustioso caso se presentó en un jardín de China, exactamente en el condado de Feixan, cuando un pequeño estudiante se lanzó desde la ventana de un tercer piso.

El niño, de unos cinco años, se desesperó porque la puerta del baño se había quedado trancada y decidió lanzarse, pese a que un profesor intentaba persuadirlo para que mantuviera la calma mientras arreglaban el problema.

Un vigilante que se tomó en serio las intenciones del menor se ubicó en el primer piso y estuvo siempre atento.

Aunque el niño no corría peligro, y no era imperioso que abandonara el edificio de esa manera, se arrojó al vacío. Por fortuna fue recibido por los brazos del vigilante.

El resultado pudo haber sido peor, pero afortunadamente el alumno solo sufrió una leve contusión en la frente. No obstante, los médicos decidieron ponerlo cinco días bajo observación, reseñan medios locales.



Fuente: Caracol tv

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