Nilson Díaz, de 43 años de edad, en el momento de su captura tenía con él cuatro niños, de 10, 9, 7 y 5 años. Según un investigador del caso, serían sus hijos biológicos, como lo había manifestado.

Detrás de estos niños hay una historia triste y macabra. Según la investigación, los niños son de diferentes madres, las 4 dedicadas al trabajo sexual. Al parecer, el hombre tenía una relación con las mujeres al tiempo y, por medio de chantajes, Nilson se quedaba con los niños.

Además, les pedía dinero a las mujeres por su aparente cuidado, y lo más grave: los usaba para mendigar en las calles de Bogotá. Los niños, según el investigador, pedían limosna obligados por Nilson Díaz.

También se conoció que Carolina Galván tuvo problemas pasionales con Nilson Díaz. Según el investigador, esta mujer de 20 años tenía un tipo de dependencia de su pareja y un motivo constante de discusión era Sara Sofía.

Nilson Díaz, en una entrevista había manifestado: “Teníamos una relación sentimental, hasta el 15 de enero, que ella llevó la niña a la casa y me quería recostar la obligación a mí. Soy papá y mamá de cuatro niños, no me encontraba con un trabajo fijo ni estable".

Versión que confirmó el investigador. Este, al parecer, habría sido motivo para que ella de una u otra manera buscara cómo deshacerse de la niña y estar con Nilson ‘sin problemas’.

Los cuatro niños están en manos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Su testimonio será clave para saber el posible paradero de Sara Sofía.

 Carolina Galván, después de su captura, se ha mostrado triste y ha llorado en repetidas ocasiones, pero, además, se mantiene en que la niña murió en sus manos y posteriormente la lanzó al río Tunjuelito.

Carolina Galván y Nilson Niño, su pareja, no aceptaron los cargos por los cuales son acusados.

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