La crisis sanitaria trajo consigo una consecuencia con la que muchos nunca habían contado: que los animales camparan a sus anchas no solo por espacios naturales, sino también por calles, ciudades y todo tipo de áreas residenciales, aprovechando que todos los humanos estaban confinados en sus casas.

 Estos animales están causando el caos, y en algunos puntos, incluso aterrorizando a los residentes, que intentan volver a su vida normal. Una de las zonas que más problemas está teniendo es Nueva Gales del Sur, en Australia, donde no solo tienen que lidiar con animales salidos de las peores de las pesadillas de manera habitual, sino que ahora tienen que hacer frente a una plaga de ratas que les está quitando el sueño, literalmente, porque los roedores invaden las casas con nocturnidad y alevosía, para hacer de las suyas mientras los humanos duermen.

Las ratas se multiplicaron durante una larga sequía gracias a las abundantes cosechas de grano de este año, y se cuentan por miles. Campando a sus anchas por ahí, se dedican a destruir todos los cultivos que encuentran, pero también a invadir granjas y domicilios particulares, sembrando el caos a su paso. Hay vecinos que califican la situación de ‘pesadilla’, y se las encuentran en armarios de ropa, despensa e incluso corriendo por las camas de noche.

Además de los domicilios, las ratas están encontrando sus particulares bufé libres en las tiendas y los supermercados, donde hay un almacenamiento ‘ilimitado’ de alimentos, y donde los empresarios no dan a basto, porque no solo tienen que lidiar con las ratas que se dedican a hacer de las suyas, sino también con los cadáveres que se quedan por ahí escondidos en cualquier rincón.

De momento, lo han intentado todo; hasta drones cargados de veneno para intentar matarlas. Otros confían que la próxima temporada de lluvias acabe con ellas.  Los vídeos que existen son, la verdad, espeluznantes.

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