No ir a trabajar por estar en estado de alicoramiento, les salvó la vida a dos hombres quienes horas atrás habían bajado al pueblo a departir unas cervezas con algunos amigos, pero se emborracharon y no regresaron a la finca Palmira; la misma donde horas después hombres armados llegaron y asesinaron a 9 personas.

Los sobrevivientes, de quienes reservamos su identidad por temas de seguridad, indicaron que estuvieron a punto de regresar a la vereda, pero era tanto el estado de ebriedad, que prefirieron quedarse en el pueblo y no ir a trabajar; esos tragos de más, literalmente les salvó la vida, y hoy narran para la nación la historia.

“Vivos por unas cervezas”

“Nosotros llegamos al pueblo desde el domingo en horas de la mañana, terminamos la jornada y nos bajamos con otro trabajador a tomar cerveza; horas más tarde nos emborrachamos, amanecimos y ya el lunes teníamos que ir de nuevo a la finca, pero era tanta la borrachera que teníamos, que nos quedamos dormidos y preferimos no regresar, no avisamos ni nada, simplemente nos amanecimos tomando y ya. Al rato, pero mucho después, empezó la noticia de las muertes, existieron muchas versiones, cuando confirmamos que era en la finca, la misma en la que estábamos trabajando, y que habían asesinado a todos los que allá estaban; esa borrachera nos llegó a los pies, estábamos muy nerviosos, no entendíamos que pasaba y la verdad, nosotros no volvimos, no sabemos que pasó, mejor dicho, nos perdimos”.

Los jornaleros que perdieron la vida en el lugar, habían sido contratados por el señor Rafael Osorio; oriundo del centro poblado de San Adolfo, en Acevedo, y quien había partido de su pueblo desde hace algunos meses con rumbo a otras tierras en busca de mejores oportunidades.

Rafael fue contactado por la familia Barrera Bustos, para cosechar café en la finca, un predio de más de ocho hectáreas, de tierra fértil para el café y que además esconde un gran misterio que se ha convertido en el secreto maldito para quienes pisan esas tierras.

Las víctimas

Rafael Antonio Osorio Salinas, de 45 años, fungía como administrador, fue el encargado de conseguir la gente; Osorio vivía en Acevedo, allí era propietario de un taller de motos, pero debido a la crisis actual, cerró las puertas de su negocio e inició a cultivar café y hacer negocios. Era padre de cinco hijos y su esposa actualmente se encuentra en dieta. Tenía una anotación judicial en calidad de indiciado por el delito de estafa.

Luis Elpidio Barrios, de 53 años de edad, oriundo de Algeciras, tenía una anotación judicial por el delito de porte ilegal de armas de fuego; era el padre de Luis Adalberto Barrios Coronado, de 19 años de edad; Marco Tulio Mompotes Hoyos, de 53 años, oriundo del Cauca; Ángel Alberto Páez, tenía 65 años de edad; Carlos Alberto Corrales Londoño, de 45 años de edad; Arquímedes Jojoa Guzmán, de 46 años de edad, era oriundo de Acevedo y tenía una anotación judicial por el delito de falsedad personal; de las nueve víctimas solo dos no han sido identificadas, se trata de una mujer entre 30-35 años, y un hombre de la misma edad.

La investigación de esta masacre que se convierte en una de las más sangrientas de los últimos años en Algeciras, fue asumida por la Fiscalía 9 de la unidad especial de investigación de Bogotá.

Hoy, en el municipio de Pitalito, estará el Ministro de Defensa Diego Molano, reunido con altos mandos militares y de Policía del departamento del Huila, tratando temas de orden público, además de ser incluido en la agenda, el violento hecho que tiene en jaque la seguridad en la región.

Fuente: La nación

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