La mujer padece epoc, hipertensión y obesidad y, como si fuera poco, tiene una deuda de $600 mil que, según el dueño de la casa donde vivía, no pagó en 1992 producto de dos meses de arriendo.

Julia, madre cabeza de familia y quien se mueve con dificultad, asegura que “él me dijo usted está a paz y salvo, usted no me debe, hasta aquí no me debe y le creí".

En ese momento, se retrasó en el pago por problemas económicos en su trabajo como aseadora en casas y vendedora informal. Debía ver por sus dos hijos menores y por ella.

Julia pagaba renta en el centro de Cali y dio como prenda de garantía su pequeño lote en Mojica, en el extremo oriente de la ciudad. Sin saberlo, el recibo de “paz y salvo” que la respalda de nada sirvió y, sin ser avisada, su propiedad fue rematada en 2019 tras una demanda por los $600 pesos.

Olga Chito, hija de la adulta mayor, dijo que “nunca nos notificaron de los juzgados, el juzgado quinto municipal de Cali nunca notificó a mi mamá para que ella fuera a pelear su casa” y hoy la deuda asciende a $56 millones.

Julia dice que no tiene cómo pagar la millonaria suma: “Yo de dónde voy a sacar, yo no trabajo, no hago nada, vivo de una ayudita que nos da el gobierno, pero no es mayor cosa”.

La mujer, que subsiste con la venta de arepas que tiene su hija en la esquina de la casa, pide a quien pueda ayudarla que no la dejen sin techo.

Olga, la hija, clama misericordia para que su mamá tenga un hogar digno: “Yo si me tengo que ir yo me voy, pero a mi mamá no tiene para donde irse y yo no la voy a tirar a un ancianato”.

Las mujeres piden a la justicia reevaluar su situación para que tengan un final feliz.

Fuente: Noticiasrcn.com

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