El crimen de Beatriz Herrera tiene adoloridos a los habitantes de un barrio tradicional del centro urbano de la capital del Valle del Cauca. Autoridades realizan un seguimiento para establecer quiénes le causaron la muerte y la dejaron en las afueras del local.

El pasado miércoles 25 de agosto, la mujer, nacida en 1946, salió de su residencia del barrio Bretaña,en la comuna 9, a pocos minutos del centro de esta ciudad.

Los allegados fueron enterados de su intención de ir en dirección al barrio Sindical, en la comuna 12. Ella, según la primera versión, se dispondría a cobrar un alquiler y decidió ir porque no le estarían pagando.

El viaje era de unos 25 minutos. La familia empezó a extrañar que no regresaba al anochecer. 

Uno de sus allegados dice que recibieron información sobre que ella presuntamente sí habría estado en la vivienda, donde reside un pariente, y, aparentemente, tomó regreso esa misma tarde.

Al amanecer del jueves 26 de agosto fue reportado el hallazgo del cadáver de una mujer en un cañal, aledaño a la Recta entre Cali y Palmira. Unos trabajadores avistaron un costal y, ante una sospecha, llamaron a la Policía.

La víctima tenía su cabeza envuelta en una bolsa plástica. En las diligencias de levantamiento no se encontraron documentos de identificación. En la morgue del Instituto de Medicina Legal se logró más tarde su reconocimiento.

Una primera versión indicaría que ella fue a cobrar el arriendo, pero las autoridades intentan precisar cómo desapareció.

En el sector del hallazgo, al norte de Cali, se aseguraba que debió ser asesinada en otro sitio y arrojado su cadáver en ese paraje. Nada de eso está aclarado.

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