Cada cierto tiempo aparecen "voceros" del más allá
para anunciar la llegada del fin mundo. Alertando a la humanidad y haciendo que
algunos, entren en pánico al pensar en la idea, que en una fecha específica, la
tierra se acabará.
Una de las alertas más conocidas fue la profecía maya que
aseguraba que el 21 de diciembre del 2012 sería el fin de la tierra. Ahora,
basándose en textos bíblicos —haciendo más creyente la situación— afirma que la
llegada del fin del mundo será este 23 de septiembre.
Esta nueva especulación surge del libro Apocalipsis del Nuevo
Testamento de la Biblia vaticina esta fecha como la del “Arrebatamiento“, es
decir, cuando Jesús venga por segunda vez a la Tierra para rescatar “a los
buenos”, mientras los “malos” sufrirán en el infierno.
TEXTO BÍBLICO
De acuerdo al texto, los especialistas en astronomía han
interpretado el capítulo 12 del Apocalipsis donde dice que el Arrebatamiento
ocurrirá cuando aparezca “una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y
una corona de 12 estrellas en su cabeza”. Esto hizo pensar a algunos
literalistas religiosos que se trata de una alineación astronómica que
contempla a las constelaciones de Virgo (la mujer) y Leo (las estrellas). Esa
condición -que la Luna esté “bajo los pies” de Virgo y que el Sol pase por la
constelación- ocurriría el 23 de septiembre.
"“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida
del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce
estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del
alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón
escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete
diademas. Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y
las arrojó sobre la Tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba
para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio
a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su
hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto,
donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil
doscientos sesenta días. Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y
sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero
no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo”."
TEORÍAS
Según la biblia, el dragón rojo está asociado con el Planeta
X, un cuerpo celeste que orbita lejos de la Tierra, pero que de vez en cuando a
ocasiona desastres.
El físico y astrónomo Marcelo Gleiser explicó para en una
amplia columna en NPR (National Public Radio) de Estados Unidos, que ni
siquiera se ha comprobado la existencia de un Planeta X y que la profecía de
que el mundo termina el 23 de septiembre no tienen ningún sentido. “¿Qué dirán
el 23 de septiembre cuando el mundo permanezca donde está?”, indicó y señaló
que seguramente lo relacionarán a cualquier evento catastrófico o medianamente
malo que ocurra ese día y aseguraran que así se da “comienzo al fin del mundo”.
El científico explicó que estos vaticinios derivan de la
asociación que hace siglos se ha hecho entre lo astronómico y lo divino. “Los
cielos muestran alineaciones inusuales y fenómenos que se han observado durante
milenios. Como para los creyentes los cielos son a menudo el reino de los
dioses, el salto de ver algo extraño allí y atribuirlo a algún tipo de mensaje
divino no es difícil. De hecho, en las culturas de todo el mundo encontramos
eclipses, cometas y lluvias de meteoros asociados con malos presagios. Si los
cielos actúan de forma loca, los dioses no pueden ser felices. Si los dioses no
son felices, lo pagaremos especialmente – si eres cristiano – los pecadores”,
afirmó respecto al origen de este tipo de profecías.
TEMORES HUMANOS
Gleiser enfatizó que el miedo de los cielos viene de la
conciencia de nuestra fragilidad esencial que se manifiesta cuando hacemos
frente a los poderes impresionantes de la naturaleza. “La actual temporada de
huracanes es un ejemplo obvio de esto, al igual que el reciente eclipse solar”,
expresó.
Por último, hizo hincapié en que si no queremos que el mundo
“acabe” debemos poner de nuestra parte en hacer del planeta un mejor lugar para
vivir.
“Desafortunadamente, cualquier año podría ser el año. En todo
caso, depende de nosotros colectivamente hacer una diferencia en lo que vemos a
nuestro alrededor, desde la injusticia social hasta la enfermedad y el hambre.
Inculcar miedo como agente de cambio no ha funcionado por milenios – y no
funcionará ahora”, expresó.
