En el auto de la JEP, en el que imputan por crímenes de guerra y lesa humanidad a 15 miembros del Ejército del Batallón la Popa entre 2002 y 2005 por falsos positivos , la justicia transicional reveló detalles de los permisos, incentivos y dádivas que recibían los uniformados por presentar bajas en combate. De esos 15 uniformados, los tenientes en retiro Hernán Mejía y Juan Carlos Figueroa Suárez fueron imputados en calidad de autores mediatos por 127 casos de ejecuciones extrajudiciales.

 

Según se lee en el auto “Mejía Gutiérrez y Figueroa Suárez felicitaron y exaltaron a las unidades y a los hombres que obtenían bajas en combate. Además de permisos y dinero, estos hombres recibieron comidas especiales, calles de honor, fueron puestos como ejemplo frente a los demás e incluidos en el listado de personal de candidatos a ser trasladado al Batallón Colombia en el Sinaí”.

 

El texto también expone el testimonio de Heber Hernán Gómez Naranjo, quien se desempeñó como oficial de operaciones, y Nelson Javier Llanos Quiñones, quien fue comandante del Ejército.

 

Estos dos uniformados relataron ante la JEP que Mejía Gutiérrez usaba expresiones tales como: “hermano, no se preocupe que eso es un bandido” o “hermano, eran bandidos y se tenían que morir”. Esto al referirse a las ejecuciones de miembros de grupos armados que decidían desmovilizarse o resultaban heridos en combate.

 

La JEP realizó estas 15 imputaciones en el macrocaso 03 titulado como “Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate”.

Fuente: Blu Radio


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