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De Pitalito es este estudiante de doctorado que vive en Noruega, esta es su historia


Esta es la historia de un opita nativo de Pitalito, que en su intención de prosperar en lo laboral y profesional, ha recorrido un largo camino que lo ha llevado a diferentes partes del mundo y en todos los climas.

 Por Jorge Puentes, Tomado de Opanoticias
Esta es la historia de Nicolás Mendoza, un opita que vive actualmente en Noruega y que es nuestro invitado en la sección Opitas en el Mundo.

Nicolás vive en el país nordíco desarrollando un doctorado relacionado en clonación en una universidad en ese país.

De su vida en Pitalito

Nicolas nació y creció en el Valle de Laboyos y una de las cosas que más recuerda, es la época en la cual podía recrearse en la calle en un ambiente tranquilo con sus amigos, algo, que según él, se ha perdido.

“Lo que más recuerdo de mi infancia en Pitalito, fue la fortuna que tuve de crecer en un ambiente donde jugar en la calle, reunirse en los parques junto con los amigos y disfrutar de cada día era posible…sin tener miedo a ser interrumpido por la inseguridad e intranquilidad que, desafortunadamente, se vive actualmente en el municipio”, mencionó.

Nicolás ha viajado por diferentes partes de Colombia y se ha establecido en tres países del mundo. 

Medellín, Australia y Pereira

Terminado su ciclo escolar y de cara a su vida universitaria, Nicolás emprendió su viaje por el mundo, inicialmente a los 16 años a Medellín, con el fin de estudiar Ingeniería Agronómica.

No obstante en el proceso, dejó sus estudios para radicarse en Australia junto con sus primas Yurani y Marly Peña, era septiembre de 2007 y en la Isla Continente se estableció por casi dos años, todo con el fin de estudiar inglés y hacer cursos de agricultura.

Cumplida su experiencia australiana, Nicolás volvió a Colombia a terminar su carrera, inicialmente la retomó en la ‘nacho’ de Medellín, pero por problemas personales se tuvo que establecer en Pereira, donde finalizó sus estudios, de la mano de la Corporación Universitaria Santa Rosa de Cabal.

El Valle y Brasil

Ya en el plano laboral, Nicolás comenzó a desplazarse entre Risaralda y el Valle del Cauca, en la primera región estuvo envuelto en proyectos cafeteros privados y en el segundo departamento, laborando con un ingenio azucarero.

Pero nuevamente el bicho de vivir en el exterior le picó y lo llevó a finales de 2012 a Brasil, todo con el fin de aprender sobre genética de plantas, mejoramiento genético y biotecnología, residiendo en ese país hasta mediados de 2014, en plano mundial de fútbol.

Nicolás ha visitado otros países, entre ellos Polonía, en la foto, en el Campo de Concentración en Auschwitz Birkenau. 

Siguiente parada: Noruega

El bicho del conocimiento nuevamente lo llevó a viajar por el mundo, en esta ocasión en Noruega, donde llegó en principio para estudiar una maestría pero luego las cosas dieron un giro de 180 grados.

Yo llegué a Noruega en el 2015 con el propósito de realizar una maestría en el mismo tema, pero por apoyo y recomendación de la que ahora es mi jefe, logramos validar mi experiencia laboral y académica y desarrollar un proyecto en el cual el programa se convirtió en doctorado”, mencionó.

Actualmente Nicolás estudia en la Norwegian University of Life Sciences, donde impulsa un programa de doctorado con el fin de desarrollar un programa de clonación y mejoramiento genético en una planta de importancia tropical.

Lo que significa vivir en Noruega

Ubicado en la península de Escandinavia, hablar de Noruega es hablar de los fiordos, las iglesias de madera, la novela El Mundo de Sofía y claro…el frío, todos esos factores han hecho que para Nicolás, la experiencia de vida, sea algo demasiado complejo.

Creo que Noruega ha sido uno de los países más difíciles para adaptarse. La cultura escandinava es mucho más cerrada y cuadriculada que cualquier otra, y yo, como buen latino y opita, con sanjuanero, cumbia y salsa recorriendo por mi sangre, no es algo fácil de asimilar”, mencionó.

Sin embargo ya eso es cosa del pasado, Nicolás ya está adaptado al país, a su cultura y domina el noruego, más exactamente la variante bokmal, similar al danés y que es comprendido por gran parte de la población.

Nicolás junto con su novia. 

Frío con F mayúscula

Estar cerca del Círculo Polar Ártico es algo que muy pocos colombianos pueden darse el lujo de experimentar, para nuestro invitado, ese hecho se refleja en temperaturas que llegan al bajo cero, abrigos todo el tiempo incluso en verano y fenómenos que nunca se verán en el Huila, como el Sol de Medianoche.

"Durante la temporada de invierno hay poco sol, poca luz y a raíz de eso se crean problemas de deficiencia vitamínica, que te hacen sentir más cansado y desganado, pero hay soluciones y formas de evitarlo”, destacó.

Hasta cosas como alimentos y planes se han visto alterados, en el caso de Nicolás, ha pasado de comer achiras y aguapanela, a consumir chocolate, masmelos o pan tostado; esquiar e ir a las montañas también forman parte de ese estilo de vida.

Extrañando algo de la tierrita

Con todo eso, no es de extrañar la nostalgia que rodea a Nicolás cada vez que le hablan del Huila, desde el calor físico al calor humano de los opitas, son cosas, que cada vez echa de menos.

Del Huila extraño mi gente con su calor humano y su mano disponible siempre a ayudar, mi familia, mis amigos de infancia, extraño la comida, el asado huilense, las achiras, el quesillo. El doble anís, aunque ya no sea nuestro, pero sigue siendo parte de nuestra cultura. Extraño las cabalgatas con amigos y las festividades que esto representa”, expresó.

No menos importante que también le hace falta, es la variedad de paisajes: “extraño los miles de diferentes paisajes que se pueden teneren tan pequeño departamento, desde el más hermoso desierto hasta las montañas con grandes caudales de agua y vegetación”.

De las cosas que más extraña Nicolás, se encuentran las fiestas de su tierra y momentos agradables con sus amigos. 

¿Volverá?

Por otro lado, el deseo de volver a su tierra es algo que aún no ha podido responder, por un lado quiere regresar al Huila pero la poca inversión en temas científicos lo desmotiva, eso sí, si las cosas cambian, buscaría volver, así sea ‘con los ojos cerrados’.

“Cómo es posible que yo abra los periódicos nacionales y lea noticias tales como, recursos de ciencia e investigación fueron dirigidos a la construcción de asaderos de pollos, entre otros y nosotros los científicos, que estamos trabajando en pro de mejorar el uso de los recursos e innovar para el beneficio de las comunidades, tengamos tanto problema tan solo para conseguir un trabajo. Yo quisiera volver primero a Colombia a ayudar a mi academia, a mis comunidades y si la Gobernación del Huila, en algún momento dispone recursos para desarrollar programas de investigación para mejorar nuestras universidades, yo estaré dispuesto a ser el primero a dar un paso al frente”, recordó.

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